En la intimidad de su habitación, la morrita se mostraba dispuesta y ansiosa por complacer a su novio. «Dime, ¿cómo quieres que lo hagamos?» preguntó, su voz coqueta y obediente. Él, con una sonrisa maliciosa, comenzó a dar instrucciones, guiándola a través de una serie de poses que pusieran a prueba sus límites. «De rodillas,» ordenó, y ella, sin dudar, se arrodilló en la cama, su cuerpo en una postura de sumisión y deseo. Con un gemido, él la penetró desde atrás, sus manos firmes en sus caderas. «Así, ¿te gusta?» preguntó ella, su voz entrecortada por el placer. «Sí, así,» respondió él, su voz ronca, mientras se movía dentro de ella, sintiendo cómo su cuerpo cedía a cada embestida. «Ahora, recuéstate,» dijo, y ella, con una sonrisa traviesa, se recostó, abriendo sus piernas en una invitación silenciosa. Él, sin perder tiempo, se posicionó entre sus muslos, penetrándola con un movimiento decidido. «Mmm, sí,» gimió ella, mientras se dejaba llevar, su cuerpo moviéndose al compás de sus deseos, complaciéndolo en cada pose, cada movimiento, un testimonio de su devoción y su deseo de satisfacerlo.
la morrita complace al novio dejandose coger en todas las poses que el le dice
Related videos


















