La novia estudiantil le pide al novio que no acabe adentro

3 views
0 likes
NUESTRO GRUPO TELEGRAM

La novia estudiantil estaba caliente como una perra en celo. Sus jariosas tetas saltaban dentro de un sostén barato, esperando ser liberadas para que su novio pudiera cogerla como se merecía. La habitación olía a sudor y sexo, la verga del chico palpitaba de deseo al ver a su mujer en ropa interior.

«¿Qué esperas, pendejo? ¡Quiero sentir tu pija dentro de mí!» -gritó la novia, ansiosa por ser penetrada. El novio no pudo resistirse y se abalanzó sobre ella, arrancándole la ropa interior con ansias de poseer su concha húmeda y ansiosa.

La chica gemía como una puta en celo mientras su novio la cogía con fuerza, embistiéndola sin piedad. «¡Más fuerte! ¡Dame más verga!» -exclamaba entre jadeos y gemidos. La habitación resonaba con el sonido de sus cuerpos chocando salvajemente, en un baile de lujuria desenfrenada.

Con cada embestida, la pija del chico se hundía profundamente en el interior de su novia, haciendo que ella gritara de placer. «¡Sí, así! ¡Dámela toda!» -suplicaba, sintiendo cómo su cuerpo se estremecía de placer con cada embestida.

La intensidad del momento era tal que la novia estudiantil sintió un torrente de sensaciones recorrer su cuerpo. «¡No te vayas a venir adentro, cabrón!» -advirtió entre gemidos, consciente de los riesgos de una venida no deseada. El novio, excitado al límite, asintió con la cabeza y sacó su verga de la concha de ella en el momento justo.

«¡Ahora quiero que me la chupes, putita!» -ordenó el chico, y la novia no se hizo esperar. Con ansias de agradar a su hombre, se arrodilló frente a él y tomó su verga en sus manos, comenzando a mamarla con dedicación y maestría.

La escena era digna de un video porno casero, con la novia estudiantil mamando la pija de su chico con hambre, sin dejar de mirarlo a los ojos. «Así, así, mamála toda, pendeja» -gemía él, disfrutando del intenso placer que le proporcionaba esa mamada jariosa.

La novia, experta en el arte de mamar verga, utilizaba su lengua y sus labios para enloquecer a su novio, quien no podía contener sus gemidos de placer. «¡Eso es! ¡Qué bien la mamás, zorra!» -gritaba él, sintiendo cómo el orgasmo se acercaba a pasos agigantados.

No obstante, la novia estudiantil quería más. Levantándose de rodillas, se colocó en posición de perrito, ofreciendo su culo al novio como una verdadera puta en celo. «¿Quieres cogerme por atrás, papi? ¡Hazlo, métemela toda en mi culo!» -suplicó, deseando sentir la verga de su chico dentro de su trasero.

El novio, excitado por la idea de hacerle sexo anal a su novia, no lo pensó dos veces y se posicionó detrás de ella, listo para penetrar ese culo prieto y deseoso. Con cuidado, fue introduciendo su verga en el estrecho agujero, sintiendo cómo la calidez de ella lo envolvía por completo.

«¡Sí, así, dame anal! ¡Coge mi culo como si fuera tu concha!» -gritaba la novia, entregada al placer del sexo anal. El novio embestía con fuerza, sintiendo cómo su pija era aprisionada por ese agujero estrecho y caliente.

La escena era una verdadera locura de lujuria y placer, con la novia estudiantil disfrutando de cada embestida anal que recibía. «¡No te vayas a venir adentro, cabrón! ¡Sácala antes de acabar!» -advirtió nuevamente, recordando la regla impuesta al inicio de la sesión de sexo.

El novio, completamente absorto en el éxtasis del momento, no pudo contenerse por mucho tiempo. Con un gemido gutural, sacó su verga del culo de ella y se corrió sobre su espalda, dejando escapar una venida abundante que cubrió su piel de semen caliente.