Estábamos en el carro, ella mamando mi verga con ansias de tiene arrebatar
A mi lado, sus tetas saltaban con cada embestida de la carretera
Era una puta de cuidado, experta en mamarla como si fuera su última cena
Yo grababa la escena con mi celular, registrando cada gemido y chupada
De repente, al parar en un semáforo, se dio cuenta de que la estaba filmando
Sus ojos se abrieron como platos y su expresión cambió por completo
—¿Qué mierda haces, cabrón? —gritó, dejando mi pija a un lado con desdén
—Tranquila, nena, solo quería un recuerdo de esta mamada épica —respondí
Ella se acomodó, arreglándose la falda corta y la blusa ajustada que resaltaba sus pechos
Miró fijamente la cámara, con una mezcla de excitación y enojo en sus ojos
—Si quieres videos de jariosas, búscalos online, pero no me grabes sin permiso —dijo
Me sentí como un idiota, pero al mismo tiempo más caliente por su reacción
—Lo siento, nena, no volverá a pasar. ¿Sigues con ganas de seguir mamando? —pregunté con picardía
Ella sonrió con malicia, como aceptando un reto que solo nosotros entendíamos
Se inclinó hacia mi entrepierna y retomó su mamada, esta vez con más intensidad
La cámara seguía grabando, capturando cada detalle de su boca en mi verga
Los autos a nuestro alrededor seguían su curso, ajeno a la ardiente escena en nuestro interior


















