Colegiala gringa mamándosela a un compañero en el baño

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La colegiala gringa se deslizó sigilosamente hasta el baño del colegio. Su uniforme ajustado provocaba a cualquier hombre que se cruzara en su camino. Con sus faldas cortas y su camisa entallada, sabía que todos los chicos la deseaban. Y ella, una verdadera experta en jariosas, estaba lista para demostrarlo.

Al entrar al baño, se encontró con su compañero, un chico rudo y musculoso que siempre la miraba con deseo. Sin mediar palabra, la colegiala se arrodilló frente a él y desabrochó su pantalón, liberando una verga dura y palpitante. La tomó con maestría entre sus manos y comenzó a acariciarla con suavidad, sintiendo cómo crecía aún más ante su contacto.

Con una mirada lujuriosa, la colegiala gringa llevó la pija hasta sus labios y comenzó a lamerla con ansias. Saboreó cada centímetro de esa verga, recorriéndola de arriba abajo con su lengua húmeda y juguetona. Los gemidos del chico llenaban el baño, excitándola aún más en su tarea de videos de jariosas.

Con movimientos expertos, la colegiala se tragó la verga hasta el fondo de su garganta, provocando gemidos de placer en su compañero. Sentía cómo la pija palpitaba en su boca, pidiendo más y más. La chupa con desesperación, saboreando cada gota de precum que brotaba de la punta hinchada.

El chico la agarró del cabello, guiando su cabeza arriba y abajo sobre su verga. La colegiala gringa se dejó llevar por el control masculino, disfrutando de cada embestida en su boca. Sus ojos brillaban de excitación, sabiendo que pronto recibiría su recompensa por ser una experta en mamadas.

Finalmente, el chico sacó su pija de la boca de la colegiala y la levantó bruscamente. La giró contra el lavamanos, levantándole la falda y arrancándole las bragas con brusquedad. La colegiala estaba mojada y lista para ser cogida, deseando sentir esa verga dentro de su concha joven y apretada.

Sin mediar palabras, el chico la penetró con fuerza, haciéndola gemir de placer. Sus tetas rebotaban con cada embestida, mostrando lo excitada que estaba. La colegiala gritaba de placer, pidiendo más verga en su interior. Sus manos se agarraban con fuerza a los bordes del lavamanos, sintiendo cómo el placer la invadía por completo.

El chico la cogía con furia, embistiendo su concha sin descanso. La colegiala se entregaba por completo al sexo desenfrenado, disfrutando cada segundo de esa cogida intensa. Sus gemidos llenaban el baño, mezclándose con los gruñidos del chico que la poseía con fuerza.

De repente, el chico la sacó bruscamente y la volteó, dejándola apoyada contra la puerta del baño. Sin darle tiempo a reaccionar, la penetró por detrás, haciéndola gritar de placer. La colegiala disfrutaba de cada embestida, sintiendo cómo la verga entraba y salía de su culo apretado.

El chico no se detenía, culeando a la colegiala con toda su fuerza. Sus cuerpos sudorosos se movían en perfecta sincronía, buscando alcanzar el éxtasis juntos. La colegiala se sentía poseída, entregada al sexo anal más salvaje que había experimentado.

Y así, entre gemidos y gritos de placer, la colegiala gringa y su compañero llegaron juntos al clímax. El chico la llenó con su venida caliente, inundando su culo con semen. La colegiala temblaba de placer, sintiendo cómo el orgasmo la invadía por completo.

Agotados y sudorosos, se miraron a los ojos, sabiendo que esa experiencia los uniría para siempre. La colegiala sonrió con picardía, sabiendo que aún le esperaban muchos encuentros más de sexo salvaje en los pasillos del colegio. Y el chico, satisfecho, supo que había encontrado a la mejor mamadora de todo el colegio.