La prepa estaba llena de jariosas, pero mi amiga Lucía era la más jariosa de todas. Desde que la vi por primera vez en el salón, su culo me volvió loco. Esa tarde, mientras estábamos en clase de matemáticas, recibí un mensaje en mi celular. Era un video de Lucía bailando al desnudo, moviendo sus tetas y su culo de una manera tan provocativa que mi verga se puso dura al instante.
Sin pensarlo dos veces, decidí compartir el video en el grupo del salón. Sabía que a los chavos les encantaría ver a Lucía en acción, mostrando su cuerpo de zorra. En cuestión de minutos, el video se volvió viral en la escuela. Todos comentaban sobre lo puta que era Lucía y cómo les gustaría cogérsela.
Al día siguiente, en la hora de receso, Lucía se acercó a mí con una mirada de furia en los ojos. «¡No puedo creer que hayas compartido mi video, cabrón!», me dijo enojada. Pero en el fondo, podía notar una chispa de excitación en su mirada. Sabía que en el fondo le excitaba la idea de ser el centro de atención.
Le susurré al oído: «Te ves tan puta en ese video, Lucía. Todos quieren cogerte». Sus mejillas se sonrojaron y pude sentir su respiración agitada. Sin decir una palabra más, me agarró de la mano y me llevó al baño de la prepa. Una vez allí, se quitó la falda y las bragas, dejando al descubierto su concha mojada y lista para ser cogida.
No pude resistirme a la tentación y me arrodillé frente a ella. Empecé a comer su concha con ansias, sintiendo cómo sus jugos vaginales empapaban mi cara. Lucía gemía y arqueaba la espalda, pidiendo más. La agarré de las caderas y la empujé contra la pared, hundiendo mi verga dura dentro de ella.
Estábamos tan metidos en la cogida que no nos dimos cuenta de que alguien había entrado en el baño. Era Rodrigo, el típico chico popular del colegio. Nos miró con una sonrisa maliciosa y se sacó la verga, ofreciéndosela a Lucía. Sin decir una palabra, ella se agachó y empezó a mamar su pija con avidez, alternando entre chupar su verga y lamer mis huevos.
La escena era tan morbosa que de repente me di cuenta de que estábamos siendo filmados. Rodrigo estaba grabando todo con su celular, capturando cada detalle de nuestra cogida sucia en el baño de la prepa. Lucía parecía aún más excitada al saber que estábamos siendo observados.
De repente, sentí una mano en mi culo. Era Brenda, la zorra de la clase, que se había unido a la fiesta sin que nos diéramos cuenta. Sin mediar palabra, se arrodilló detrás de mí y empezó a comerme el culo, metiendo su lengua en mi ano y haciéndome gemir de placer. Estaba en el cielo, rodeado de tanto sexo sucio y desenfrenado.
Entre gemidos y jadeos, nos dimos cuenta de que la situación se estaba saliendo de control. Más chicos se habían unido al festín sexual, formando una orgía improvisada en el baño de la prepa. Lucía era el centro de atención, siendo cogida por todos lados, con vergas y lenguas por todas partes.
La escena era digna de los videos de jariosas más extremos que circulaban en la red. Lucía gemía y gritaba de placer, pidiendo más verga, más conchas y más semen. No podía creer lo cachonda que se había vuelto, disfrutando de la culeada que le estábamos dando entre todos.
La orgía continuó durante horas, con cada uno de nosotros probando diferentes posiciones y prácticas sexuales. Lucía era la estrella indiscutible de la fiesta, siendo cogida de formas que ni en sus sueños más sucios había imaginado. Su cuerpo sudoroso y jadeante era una invitación al pecado y al placer desenfrenado.
Finalmente, la orgía llegó a su clímax. Lucía estaba arrodillada en el suelo, rodeada de chicos que se masturbaban frente a ella. Uno a uno, fueron eyaculando sobre su rostro, sus tetas y su concha, marcándola como su puta personal. Lucía sonreía con satisfacción, sabiendo que había logrado lo impensable: convertirse en la reina de los videos de jariosas de la prepa.
Después de aquella experiencia inolvidable, Lucía se convirtió en la fantasía de todos en la prepa. Los videos de jariosas ya no eran suficientes para saciar la sed de sexo sucio que habíamos descubierto aquella tarde en el baño. Y todo gracias a un simple video bailando al desnudo que había desatado la pasión más salvaje y prohibida entre nosotros.

















