Aunque le duele un poco chavita adolescente se esfuerza al máximo para satisfacer al novio

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La chavita adolescente se sentía nerviosa pero excitada. Sabía que su novio tenía gustos jariosos, le encantaban los videos de jariosas donde las chicas eran tratadas sin piedad. Esta noche él le había pedido que se esforzara al máximo para satisfacerlo. Aunque le dolía un poco, estaba dispuesta a hacer lo que fuera necesario para complacerlo.

Él la miraba con deseo mientras se quitaba la ropa lentamente. Sus tetas pequeñas pero firmes saltaban a la vista, y su culo redondo lo volvía loco. Sin mediar palabras, la tomó bruscamente de la cintura y la empujó contra la pared. La chica gemía de placer, deseosa de sentir su verga dura dentro de ella.

Con una mezcla de excitación y miedo, la adolescente se arrodilló frente a su novio y comenzó a mamarle la pija con ansias. Sentía cómo el sabor salado del semen llenaba su boca, pero no se detuvo. Sabía que para satisfacerlo debía coger como nunca antes lo había hecho.

Él la levantó y la tiró en la cama, abriéndole las piernas de par en par. Sin previo aviso, la penetró con fuerza, haciéndola gritar de placer y dolor. La chavita adolescente cerró los ojos y se dejó llevar por la sensación de tenerlo dentro de su concha caliente y húmeda.

Los gemidos se mezclaban con insultos y groserías, él la llamaba puta y ella pedía más. El ritmo frenético de la cogida la hacía sentir como si estuviera en uno de esos videos de jariosas que tanto le excitaban a su novio. La adolescente se entregaba por completo, dispuesta a hacer lo que fuera necesario para satisfacerlo.

Él la volteó y la puso en cuatro, dejando al descubierto su culo perfecto. Sin decir una palabra, la penetró por detrás, haciendo que la chica gimiera de placer. Sentía cada embestida como una descarga eléctrica de puro deseo.

La adolescente estaba completamente entregada, sus tetas rebotaban con cada embestida, su cuerpo sudaba y sus gemidos llenaban la habitación. Él la agarraba del cabello y la azotaba, aumentando el placer y el dolor que sentía. La sensación de sumisión la excitaba más de lo que había imaginado.

La cogida continuó sin descanso, él la tomaba con fuerza y ella se dejaba llevar por el éxtasis del momento. Cada embestida era más intensa que la anterior, cada gemido más fuerte que el anterior. La adolescente sentía cómo el orgasmo se acercaba, pero quería aguantar hasta que él se viniera primero.

Él la dio vuelta nuevamente y la puso de rodillas frente a él. Con una mirada lujuriosa, le dijo que quería probar su culo. La adolescente sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, nunca antes lo había hecho, pero estaba dispuesta a todo por satisfacerlo.

Con cuidado, él comenzó a penetrar su ano apretado, haciéndola gemir de dolor y placer al mismo tiempo. Cada embestida era más intensa que la anterior, cada vez más profunda. La sensación de ser tomada de esa manera la volvía loca de deseo.

El sexo anal continuó sin freno, ambos sudaban y gemían de placer. La adolescente sentía cómo el orgasmo se acercaba, pero quería aguantar hasta que él se viniera primero. Con un último embate, él se dejó ir dentro de ella, llenándole el culo con su venida caliente.

La chavita adolescente se sentía exhausta pero satisfecha. Había logrado satisfacer a su novio al máximo, cumpliendo sus deseos más jariosos. Se quedaron abrazados en la cama, disfrutando del momento de intimidad compartido. Sabían que esta noche quedaría en sus memorias como una de las más salvajes y placenteras que habían vivido juntos.

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